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ROMEO & JULIETA

«Romeo, no te preocupes, voy a fingir mi muerte. Hablamos luego» con este simple mensaje de texto se hubiera evitado el más trágico de los desenlaces amorosos de la historia de la literatura. ¿Cómo hubiese sido la historia de Romeo y Julieta en esta época de WhatsApp? ¿Qué emoticones usarían? ¿El autocorrector también les hubiese jugado una mala pasada? ¿Escribirían con faltas de ortografía? ¿Quién enviaba su ubicación? ¿Los Montesco y los Capuleto tenían sus propios grupos de WhatsApp?



Mi idea no es tan disparatada si recordamos que los protagonistas de la historia eran unos adolescentes que en menos de una semana descubrieron el amor, sembraron el odio, la venganza y se enfrentaron a la muerte.


Quiero imaginarme a Romeo pidiendo a Mercucio que consiga el número de Julieta para escribirle después del baile. Julieta contándole a su nodriza que le ha escrito el hijo de los Montesco. ¿Cómo hizo Romeo para dar con el balcón de Julieta? Ella debió enviarle su ubicación. Y los días en los que Romeo no podía ir, solo piensen la interminable cantidad de datos que debía gastar. Julieta definitivamente tenía Wi-fi en su casa.


«Buenas noches, la despedida es tan dulce pena que diré buenas noches hasta que amanezca» así debió ser el último mensaje de Romeo cada noche. La frase del estado de Julieta pudo ser algo como esto: «Enséñame a olvidarme de pensar. RM» obviamente con un emoticón de corazón como punto final. El drama empezaría cuando Teobaldo, primo de Julieta, descubriera por accidente las conversaciones con Romeo al ver una notificación. El grupo de WhatsApp de los Capuleto ardería con las capturas de pantalla de las conversaciones entre Romeo y Julieta.


Hoy ya nada es igual en las historias de amor, son pocos los que aún gastan tinta para escribir una carta y se asoman al balcón bajo la luna llena. Todos buscan un amor como el de Romeo y Julieta pero no se han dado cuenta que es un romance de tres días y seis muertos.

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